Buenos días,

Habiendo comenzado noviembre, decidí enfocarme en el foro APEC en Asia y me interesó lo que estaba pasando con el petróleo y Arabia Saudita. Además quería retomar algo de la editorial pasada.

Los cables

APEC 2025

Del 31 de octubre al 1 de noviembre en Gyeongju, Corea del Sur, se celebró el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) 2025, de especial interés en un contexto de guerra comercial entre Estados Unidos y China que incluye una compleja interdependencia en materia tecnológica.

El presidente estadounidense Donald Trump llegó a Corea del Sur con el objetivo de destrabar fricciones comerciales, moderar tensiones provocadas por aranceles y medidas recíprocas, y buscar algún tipo de entendimiento pragmático con Pekín. Su presencia también incluyó anuncios de acuerdos con el gobierno de Corea del Sur en materia de comercio e inversión.

En paralelo, el presidente chino Xi Jinping asumió un papel protagónico en la cumbre, defendiendo la idea de un APEC abierto, inclusivo y comprometido con el libre comercio, en contraste con tendencias proteccionistas. Sus discursos y documentos oficiales insistieron en mantener la economía del Pacífico como motor global de crecimiento ante incertidumbres económicas más amplias.

La reunión bilateral entre Trump y Xi, el 30 de octubre al margen de APEC, fue lo más esperado del foro. Aunque no produjo un gran acuerdo histórico, sí logró canalizar el diálogo sobre comercio y otras cuestiones bilaterales, marcando una pausa estratégica en la guerra comercial que había deteriorado fuertemente las relaciones económicas entre ambos países.

Mientras se buscaba aliviar tensiones comerciales, en las calles de Gyeongju hubo protestas contra la presencia de Trump, reflejando la complejidad política interna en torno a la influencia estadounidense en Asia.

Al cierre del foro, los líderes de las 21 economías miembros reafirmaron compromisos colectivos con la cooperación económica y la innovación a través de la denominada "Gyeongju Declaration", que también incluye referencias a mercados abiertos y cooperación tecnológica.

Arabia Saudita

El equilibrio entre Riad, Moscú y Washington es delicado. En 2025, Arabia Saudita volvió a colocar el petróleo en el centro de su estrategia, pero priorizando la recuperación de cuota de mercado, incluso a costa de precios más bajos. La decisión tensiona a la OPEP+ y fuerza a rearmar el equilibrio.

Durante el año, la alianza OPEP+ aprobó incrementos acumulados de producción por más de 2,7 millones de barriles diarios, una señal clara de que el cartel está abandonando gradualmente la lógica de recortes estrictos que dominó el período pospandemia. Dentro de ese movimiento, Arabia Saudita empujó por una mayor flexibilidad, aun cuando otros miembros —especialmente Rusia— advirtieron sobre el riesgo de un exceso de oferta global.

La motivación saudita es doble: en el corto plazo, quiere recuperar participación perdida frente a productores no-OPEP (Estados Unidos en particular, con sus máximos históricos en producción de shale); en el largo plazo, Riad intenta reafirmar su rol como productor de última instancia, el único actor con capacidad ociosa suficiente para influir decisivamente en el mercado cuando sea necesario.

Estados Unidos, por su parte, ha presionado repetidamente para evitar subas abruptas del crudo que alimenten la inflación global, mientras que Rusia (que depende muchísimo de sus ingresos por petróleo) prefiere precios más altos aun con menor volumen. Arabia Saudita, en cambio, parece dispuesta a tolerar precios moderados si eso consolida su liderazgo estructural dentro de la OPEP+.

El resultado: un mercado que entra en 2026 con riesgo creciente de sobreoferta, precios bajo presión y una OPEP+ menos cohesionada. Lejos de ser un simple ajuste técnico, la estrategia saudita confirma que el petróleo sigue siendo una herramienta central de poder.

Sobre las explosiones democráticas

La semana pasada mencioné "explosiones democráticas" y quería volver sobre esto. Por cómo lo escribí, casi sonaba teleológico: la caída de un régimen se da cuando su base de poder se quiebra o retira y entonces las masas salen a las calles y hay un cambio de régimen. Sobra decir que esto no es así. No es que nunca sea así, pero si algo no son las cuestiones humanas, es formulaicas.

Académicamente hablando, las explosiones democráticas no existen, no son un concepto. Se usan más como un descriptor sin valor teórico para decir que de golpe pasó algo: un pueblo, mediante legítima protesta, obligó a los gobernantes a dimitir o cambiar el rumbo.

La idea de "explosión" da cuenta de algo súbito, pero suele haber consenso de que a menudo existen una serie de factores que van acumulándose hasta generar una masa crítica. En ese punto, resta solo que ocurra un hecho más para que rebalse el vaso. Entre estos factores que se acumulan, uno de los más relevantes (siguiendo lo dicho en la entrega pasada) es que los "selectores" o los sectores de la élite que sostienen a un gobierno se abran. De alguna forma, esto fuerza una acefalía de hecho, porque por más que la cabeza esté, no llega a ninguna extremidad (por así decirlo).

Respecto de la logística en sí, mucha gente está de acuerdo en que el fenómeno de la primavera árabe y las revoluciones de colores, en parte, fue posible por las redes sociales. Sin la existencia de estas se vuelve mucho más difícil alcanzar la velocidad de "contagio" que tuvo.

Para hablar del tema está bueno traer a colación la idea de la "paradoja democrática": si bien muchas de estas explosiones removieron líderes autoritarios, no lograron consolidar las instituciones democráticas. Interesante contraste entre el uso de la palabra "democracia" para referirse a "el pueblo" y la democracia como concepto delineado (por lo menos en esta acepción particular) que se pregunta por el andamiaje institucional.

En resumen, cuando suceden movilizaciones masivas que tumban un régimen, nunca está de más pensar en qué venía pasando, qué precipitó la situación actual y, principalmente, qué efecto estructural tiene. Exagerando un poco, la pregunta sería cuál de todos los países involucrados en la primavera árabe (por ejemplo) puede hoy considerarse "más democrático", con mejores indicadores de nivel de vida, etc.

Buena semana

Seguir leyendo

No posts found