Buenos días,
Comenzó octubre, mes en el que se celebra la fecha más parecida que tengo a una festividad religiosa. Por otra parte, Trump parece querer reeditar viejos clásicos y vuelve a enfrentar un cierre del gobierno federal. Time is a flat circle.
Los cables
Estados Unidos
El 1 de octubre de 2025, el gobierno federal de EE. UU. inició un cierre parcial luego de que el Congreso no lograra aprobar una resolución presupuestaria que garantizara el funcionamiento de las agencias federales. Tranqui, pasa en los mejores países.
La falta de acuerdo proviene de una disputa entre republicanos y demócratas, centrada en subsidios de salud (medidas relacionadas con la Ley de Cuidado Asequible) y recortes a programas sociales. Durante el cierre, cerca de 750.000 empleados federales fueron puestos en baja laboral (furlough), mientras otros trabajan sin recibir pago.
La administración de Donald Trump congeló fondos asignados a estados con gobernanza demócrata —incluyendo proyectos de infraestructura y energía verde— como parte de su estrategia para ejercer presión política. Además, los organismos reguladores del sector financiero comenzaron a suspender operaciones: la SEC planea poner en licencia al 90 % de su plantilla, dejando solo funciones mínimas para vigilancia de mercado.
Económicamente, el apagón amenaza la publicación de datos clave (empleo, inflación), lo que genera incertidumbre para los mercados y para la Reserva Federal. La medida pone en evidencia la fragilidad del equilibrio presupuestario estadounidense cuando el poder ejecutivo y legislativo no consiguen consenso en temas fundamentales para el funcionamiento estatal.
Corea del Sur
El 1 de octubre, Corea del Sur hizo pública la decisión de aumentar su presupuesto de defensa para 2026 en 8,2 %, la mayor alza registrada desde 2008. El presidente Lee Jae-myung defendió el incremento como respuesta al aumento de los conflictos globales y la necesidad de mayor autonomía para la defensa nacional.
Este ajuste llega en un contexto de creciente presión diplomática por parte de Estados Unidos, que ha instado a sus aliados asiáticos a elevar sus contribuciones en defensa, alineándose con estándares similares a los de la OTAN. Corea del Sur actualmente destina cerca del 2,3 % de su PIB al sector militar, lo que sitúa el reto de elevarlo significativamente para lograr esas metas.
Lee también destacó que una parte clave del presupuesto adicional se destinará a tecnologías avanzadas: drones, robótica y sistemas autónomos de defensa. Además, reiteró la intención de recuperar el control operacional en tiempos de guerra del comando combinado con EE. UU., un tema sensible dentro de la alianza militar bilateral.
Analistas advierten que, aunque este aumento es significativo, gran parte de él podría absorberse en mejoras salariales, reestructuración y pagos a personal, dejando menos margen para modernización real. En ese sentido, hay quienes dudan de si el país podrá financiar una transformación profunda de sus capacidades militares solo con este ajuste.
Meta
Para no dejar que olvidemos que el presente ya tiene forma distópica, Meta anunció que, a partir del 16 de diciembre de 2025, comenzará a usar las conversaciones que los usuarios tienen con sus herramientas de IA (chatbots, interacciones por texto, voz o imagen) como señal adicional para personalizar publicidad y contenido en sus plataformas como Facebook e Instagram.
Aunque los usuarios recibirán notificaciones desde el 7 de octubre, no habrá opción de optar por no participar en este nuevo uso si usan Meta AI. Meta afirma que los temas sensibles —como religión, orientación sexual, salud, creencias políticas, origen étnico o sindical— estarán excluidos de este targeting.
Este cambio forma parte de la estrategia de monetización de su IA: Meta quiere que más señales (más allá de likes, seguimientos o interacciones tradicionales) alimenten sus algoritmos de recomendación de contenido y anuncios.

¿Por qué no podemos llevarnos bien?
Esta semana quería limitarme a una forma de encarar el análisis de la relación entre dos países. Porque, aunque a menudo no es algo consciente, hay un montón de factores en juego cuando alguien considera cómo un país se relaciona con otro.
Tengo en la cabeza el ejemplo de Argentina con los Estados Unidos. El vínculo entre ambos es complejo. Los motivos que cada una de las partes tenga para querer modular dicho vínculo corresponde a su vez a una diversidad de factores, que además se modifica con el tiempo y las percepciones que ambos tengan de sí y del otro.
Por ejemplo, estos países son mencionados como competidores naturales: ambos poseen grandes extensiones de tierra fértil con climas templados y abundantes recursos naturales. En su momento, ambos países ofrecían al mundo trigo, maíz y carne. Su modelo de desarrollo ofrecía tierra a inmigrantes con el fin de crecer demográficamente, ocupar el territorio y poner a producir la tierra.
Además, la aparición de la doctrina Drago generó un corte en la América que imaginaba Estados Unidos, toda bajo su égida: la doctrina Drago ponía de facto a la Argentina como un obstáculo para esa visión. Más tarde la tercera posición del peronismo haría lo mismo, buscando sortear la disyuntiva entre un bloque o el otro.
Fastforward a hoy y las cosas se ven un poco distintas. Por lo menos hoy no hay una rivalidad entre pares. El fracaso de la industrialización de Argentina, una población de menor volumen y otra serie de circunstancias eliminó cualquier paridad posible. No sin menciones honoríficas al desarrollo de un plan nuclear y uno espacial, hoy en franco desmantelamiento (junto a las garantías que ofrecían de preservar la potencialidad).
De todas formas, la relación entre estos dos países puede pensarse como la de uno que realizó un potencial y aprovecha la ventaja para evitar que el otro haga lo mismo. Desde ya que esto no es único de cómo los Estados Unidos se relacionan o relacionaron con otros países, pero cuando miramos de cerca este caso encontramos las particularidades.
En resumen, si pensás en cómo dos países se llevan, lo mejor es empezar sencillo: mirá el terreno, dónde están, cómo es, qué tienen, qué les falta. Después mirás la historia y las ideas. Nunca te olvides con quién se pelearon y por qué. Qué ideas arrastran históricamente, qué forma toman, con qué otras chocan.
Que tengan buena semana.

