Buenas,

Esta semana leí sobre un gran número de protestas, movilizaciones y manifestaciones en distintas partes del mundo. A eso le dediqué un comentario más adelante. Antes quería hablar de lo que anda pasando con las tierras raras.

Los cables

EE.UU. - China

Estados Unidos y China alcanzaron un acuerdo respecto del comercio de tierras raras. China volverá a exportar tierras raras, esenciales para todo lo que contenga componentes electrónicos. A cambio, los Estados Unidos cancelarían varias medidas comerciales tomadas contra China (por ejemplo: prohibición de venta de componentes 'estratégicos' como partes para motores jet).

China controla aproximadamente el 90% del procesamiento global de estos minerales, y a partir de abril introdujo una modificación que exige conocer el uso final antes de autorizar la exportación, lo que genera demoras y otorga discrecionalidad al gobierno chino. En principio este proceso debería recuperar parte de la velocidad que tenía antes de abril. Algunos analistas sostienen que la exportación con destino final militar seguirá restringida.

República Democrática de Congo - Ruanda

Con los EE.UU. y Qatar como mediadores, se logró firmar un acuerdo de paz entre la RDC y Ruanda. Ambos países acordaron respetar las fronteras del otro, y Ruanda retirará miles de tropas del territorio de la RDC a lo largo de tres meses, proceso que será monitoreado de forma conjunta. También se acordó el desarme y desmovilización, con reintegración condicional de grupos armados que participaron en el conflicto. Sobre este punto existe la duda de qué ocurre con el M23 que actualmente controla territorio en la RDC pero no fue parte del acuerdo.

Por otra parte, el interés de los Estados Unidos está más bien guiado por las reservas de tierras raras que hay en la RDC. El acuerdo también otorga a este país derechos de explotación y exportación de estos depósitos, control operacional de un puerto clave para la exportación de minerales, el establecimiento de un stock estratégico conjunto. En materia de cooperación militar también se acordó: establecimiento de bases americanas para salvaguardar recursos naturales, reemplazo de la 'inefectiva' misión de la ONU por una fuerza conjunta entre los Estados Unidos y la RDC, y el entrenamiento de las tropas de la RDC para proteger las rutas de suministros minerales de fuerzas militares apoyadas por extranjeros. Como dirían los americanos: ¡That's rich!

La autoridad no se actúa

La semana pasada me llamó la atención el gran número de movilizaciones, marchas o protestas sobre las que leí. Sin ser exhaustivo: Kenia, Serbia, Tailandia, Brasil. Sumamos a esto las movilizaciones habituales en algunos países (como los jubilados los miércoles acá en Argentina) y que se dio la marcha del orgullo en varios otros (como Hungría), y el mundo parece estar súbitamente movilizado.

Varias de estas terminaron con el accionar represivo de los distintos Estados. En teoría, el monopolio de la fuerza es del Estado, por lo que esta es una respuesta posible (más allá de las valoraciones morales). Se entiende que puede haber circunstancias donde el Estado tenga que ordenar físicamente el territorio, ya sea para restablecer un orden, o para reafirmar su existencia. El orden suele ser un módico de cotidianidad que permita que se desarrollen actividades productivas: la gente tiene, más o menos, que poder moverse libremente e ir a tomar un café; algo que se complica si hay una pared de gente que te impide pasar, o si la policía está tirando gases lacrimógenos y deteniendo gente, o en casos más extremos, si la vida humana está amenazada.

No voy a negar que dentro de un país puedan existir individuos u organizaciones que pretendan movilizar sectores con fines ulteriores, pero por ahora dispensemos del caso. Vale también la salvedad de que me estoy refiriendo a casos donde la movilización responde a demandas y no, por ejemplo, a celebraciones. El caso más obvio fue la final de la copa del mundo en Argentina, donde mucha gente se movilizó porque estaba contenta y no había un mensaje dirigido al gobierno. Distinto es el caso cuando algunas movilizaciones son para demostrar descontento con un gobierno, ya que cuando no apuntan a una decisión en particular, el pedido parece ser que se convoquen elecciones o se realicen cambios grandes.

Entonces, a estas movilizaciones se espera que les corresponda alguna respuesta desde el gobierno de turno. En un mundo ideal, es alguna declaración seguida de un acto de gobierno que redima o apacigüe. Últimamente, lo más común parece ser la represión, de vez en cuando acompañada por alguna declaración inflamatoria desde el gobierno. Por momentos parece que dentro de los países conviven dos realidades en el más literal de los sentidos.

Recurro a un ejemplo que da el filósofo Slavoj Žižek: supongamos un niño que se está portando mal, y el padre interviene. En un caso podría darse que este padre, con solo mencionar el nombre de su hijo, logre que este pare; o bien podría pasar que este no para y entonces el padre se enoja, grita, etc., digamos, monta un espectáculo. En este último caso, cualquiera que haya visto una situación así percibe algo de patético; es evidente que el espectáculo está ahí para cubrir la falta de autoridad mediante una sobreactuación de potencia.

Si bien no es posible una equiparación directa, creo que queda claro por dónde viene el asunto: es más probable encontrar tras la represión un gobierno cuya autoridad mengua y no uno al que se le reconoce autoridad. Esto abre otra pregunta, sobre la fuente de esa autoridad, aunque eso queda para otro momento.

Que tengan buena semana.

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