Buenos días,

El tema de esta semana que pasó fueron las manifestaciones en Nepal, que nos dejaron con imágenes de funcionarios corriendo humillados por ríos y sus ostentosas viviendas en llamas. Para algunos la esperanza de que el potencial revolucionario sigue intacto en el corazón de las sociedades, para otros el temor de que pasado el estallido no haya nada: solo queda recoger los pedazos y seguir como veníamos. En un tiempo veremos cual era.

Los cables

Nepal

Con las redes no. Nepal vivió en septiembre una convulsión política sin precedentes. El 4 de septiembre, el gobierno prohibió 26 plataformas digitales —entre ellas Facebook, Instagram, WhatsApp y YouTube— alegando incumplimientos regulatorios. La medida fue interpretada como un intento de censura, desatando una ola de protestas lideradas por la Generación Z. Jóvenes de Katmandú y otras ciudades denunciaron corrupción, desempleo y la falta de libertades digitales.

El 8 de septiembre la represión escaló: al menos 19 manifestantes murieron y más de cien resultaron heridos. Al día siguiente, el Parlamento fue tomado brevemente por manifestantes, lo que precipitó la renuncia del primer ministro K. P. Sharma Oli. Ante la crisis, el ejército presionó por un gobierno de unidad y el 12 de septiembre se nombró a Sushila Karki, exjueza de la Corte Suprema, como primera ministra interina, la primera mujer en ocupar ese cargo.

Los jóvenes exigen reformas políticas, pero no escapa el hecho de que el detonante fue cercenar su acceso a la red. Para analistas internacionales, las protestas nepalíes marcan un precedente en Asia, donde los conflictos políticos tradicionales se combinan ahora con demandas ligadas a la libertad en línea y la economía digital.

China

En un nuevo capítulo de la guerra tecnológica, el regulador del ciberespacio chino (CAC) bloqueó a gigantes nacionales como ByteDance, Alibaba y Baidu de adquirir tarjetas gráficas y chips avanzados de Nvidia. Los modelos afectados incluyen la serie RTX Pro 6000D, diseñada específicamente para ajustarse a los controles de exportación estadounidenses.

Hasta ahora, el discurso oficial de Pekín denunciaba las restricciones de EE. UU. como una amenaza a la innovación global. Sin embargo, con esta prohibición interna, el gobierno busca reducir la dependencia de hardware extranjero, contener la fuga de divisas y forzar a sus propias empresas a impulsar el desarrollo local de semiconductores.

La decisión limitará el acceso de compañías chinas a chips clave para entrenar modelos de inteligencia artificial y sostener servicios de nube. Pero también apunta a construir una autonomía estratégica en la producción de semiconductores, algo que China considera vital en el marco de su plan “Made in China 2025”.

Los mercados reaccionaron con cautela. Mientras Nvidia cayó en bolsa por el riesgo de perder a clientes chinos, varias startups locales de hardware recibieron un renovado interés inversor, señal de que el mercado interno puede convertirse en terreno fértil para suplir la brecha tecnológica.

Samsung AI Forum 2025

Seúl fue sede del Samsung AI Forum 2025, un encuentro que reunió a ejecutivos, científicos y líderes tecnológicos para debatir el futuro de la inteligencia artificial y los semiconductores. El evento, organizado por la división de investigación de Samsung, sirvió como escaparate de los avances de Corea del Sur en hardware de alto rendimiento y algoritmos de IA aplicada.

El foro destacó la integración de chips especializados para entrenamiento de modelos de lenguaje, un área en la que Samsung busca competir con Nvidia, AMD e Intel. También se presentaron iniciativas de cooperación con universidades globales para fomentar la investigación en IA responsable y sostenible.

La dimensión geopolítica fue inevitable: con EE. UU. y China enfrascados en una guerra tecnológica, Corea del Sur intenta posicionarse como actor intermedio y proveedor confiable de innovación. Para Seúl, reforzar su ecosistema de semiconductores es tanto un objetivo económico como estratégico, ya que su seguridad nacional depende en parte de mantener el liderazgo en esta industria.

Impossible Metals

Esta es interesante: La ISA (International Seabed Authority) es el organismo creado por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. La misma no fue ratificada por Estados Unidos, lo cual le trae un problema. 

La convención responsabiliza a los firmantes por lo que ocurra como consecuencia de la explotación del lecho marino, pero permite administrar ese lecho para que no haya disputas. Si una empresa desea minar algo, debe ser patrocinada por un país y como los EE.UU. no lo ratificaron, no pueden ser patrocinadores.

El problema es que es una fuente de recursos para China y Rusia (que sí ratificaron y son parte activa de la ISA) de la que los Estados Unidos no estuvo pudiendo participar, hasta ahora. Recientemente entró una solicitud de Bahrein para patrocinar a una empresa Norteamericana (“Impossible Metal’s”)

En abril Trump había firmado una orden ejecutiva que le permitía al Instituto Oceanográfico de los EE. UU. emitir licencias para minar en aguas internacionales, y también sugería la posibilidad de generar un stock de estos recursos como activos estratégicos. Pero, para no agitar el avispero, un poco de diplomacia con Bahrein le permitieron una solución más elegante.

Buena semana

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