Buenos días
Pactos de paz para Gaza y giros a la derecha en Bolivia. La dificultad de separar coyuntura de estructura siempre está presente. ¿Qué suceso marca algo nuevo de cara al futuro y cuál termina siendo solo otra cosa que pasó? De momento elijo (beneficios de ser quien escribe) saltarme lo relativo a Gaza.
Los cables
Bolivia
Ayer hubo elecciones en Bolivia. Con el MAS (coalición gobernante) dividido por una interna entre Evo Morales y Luis Arce, se abrió el camino para un balotaje que finalmente dio como vencedor a Rodrigo Paz. Paz es visto como el candidato de derecha, lo que habilita que comiencen los titulares de "el giro a la derecha de América Latina".
En efecto, esto parece ser síntoma de un proceso que excede a Bolivia o Latinoamérica. Ante los percibidos fracasos de un período más "progre", se busca la alternativa. Me preocupa que en este giro haya caído en la volteada la institucionalidad, porque si se rompen las reglas de juego, eso sí que es jodido reinstaurar.
FMI
El infame (soy de Argentina, ¿qué querés?) organismo dio este 14 de octubre su World Economic Outlook, en el que dice que la cosa no fue tan mala después de las tarifas.
Las proyecciones de crecimiento global son del 3,2 % para 2025 y del 3,1 % para 2026, marginalmente menores a lo calculado pre-tarifas. Cita como motivos para este bajo impacto a "la resiliencia comercial" (detesto el uso del término "resiliencia" en la gran mayoría de los casos), a lo que agrega que: el dólar barato, los rápidos acuerdos bilaterales y el auge (para varios, burbuja financiera) de la IA lograron aminorar el impacto.
Lo bueno y lo malo: se logró una estabilidad que, si logra dar lugar a previsibilidad, podría llegar a resultar en un crecimiento del PBI global de hasta un punto porcentual. Por otra parte, es una estabilidad frágil que podría no resistir una nueva ola de aranceles, una corrección de mercado si la IA no cumple sus promesas (se pincha la burbuja) y la presión política sobre los bancos centrales.
Unión Europea
Un documento estratégico presentado por la U.E. informa que varios países de la Unión están considerando desarrollar un "escudo espacial". El plan comenzaría el próximo año y cita como antecedentes: satélites rusos que se encontraron acechando satélites de comunicación de distintos países de la U.E. y el desarrollo de capacidades para la guerra en el espacio de China. Se espera que esté operativo para 2030.
El documento es interesante por varias cosas. Considera que China y Rusia tienen mayor desarrollo de capacidades espaciales, que Rusia es una amenaza "persistente" y que Ucrania es la primera línea de defensa, en un contexto donde los Estados Unidos parecen estar poniendo su foco en Asia. El documento también resalta la importancia de la iteración e innovación tecnológica, que permita desarrollar en velocidad y escala. Otro término que empieza a repetirse, el de guerra híbrida, advierte contra el creciente número de ciberataques y brechas del espacio aéreo.
Para cerrar, una simpática: Francia y Alemania firmaron un acuerdo para desarrollar el "Ojo de Odín", un sistema satelital de alerta temprana que pretende mejorar la detección de lanzamientos de misiles.

Guerra híbrida y términos de moda
Un tanto injusto, tal vez, el título. Pero es la sensación que en ocasiones me deja la aparición y circulación de ciertos términos, como en este caso, el de guerra híbrida. Como Lázaro, en los 2000 (2007) el término se levanta de la mano de Frank Hoffman, marine estadounidense (ahora ex) que, fiel al estilo de estos personajes, suele dar definiciones que por lo amplias permiten abarcar cualquier cosa que sea necesario que abarquen. Como definición es bastante inútil, pero para empezar una moda sobra.
La idea incluye adversarios "complejos y fluidos", que combinan métodos regulares e irregulares, que poseen sistemas avanzados y otras formas de disrupción. No voy a extenderme mucho más porque ya mismo les digo que si van a empezar una guerra subestimando a quien tienen delante… mucha suerte. Otra idea que menciona es la de tres niveles del campo de batalla que incluyen: el teatro de combate, la población local y la comunidad internacional.
Ya mismo tengo que decirles que no hay ninguna innovación respecto de "El arte de la guerra" de Sun Tzu. Que la guerra no involucra solo a los soldados de los dos bandos mientras pelean en el metro cuadrado en el que estén es obvio. El mismo libro ya hablaba de la logística, de que se involucra a toda la provincia/estado/nación, de la importancia de la moral, etc.
Creo que ya queda claro mi desdén con este acuñe indiscriminado de términos (que suele proceder de lugares similares) que en la práctica aportan poco. De golpe, cualquiera que quiera seriamente estudiar estas cosas sabe quién es Hoffman. No pretendo que se descarte incorporar las herramientas nuevas a la formación, pero cuando es en detrimento de cosas que no cambiaron en mil años por lo acertadas, hay que cuidarse.
La otra esfera en la que aparece también la idea de guerra híbrida empalmó con la aparición y expansión de los dominios digital y espacial. En ambos casos sucede que la definición de tres niveles se ajustaba bien a estos nuevos dominios: Internet y el espacio prestaban tantas prestaciones civiles como militares, y un ataque en cualquiera de ellos disparaba complejas discusiones donde crimen común y acto de guerra parecían fundirse.
El problema que veo es que en líneas generales, los conflictos bélicos jamás trazaron una línea clara entre lo civil y lo militar. Aún cuando el combate ocurría lejos de uno de los países, era fácil observar cambios: propaganda, mayor intervención estatal (aún suspendiendo, ignorando o reescribiendo leyes) y a menudo intensificación de la actividad policial.
En fin, no sé de qué guerra hablaban, como para que "guerra híbrida" proponga alguna mejora o clarificación real.
Buena semana

