Buenos días,
Comienza un nuevo periodo legislativo en Argentina que facilita un alineamiento que viene dándose en los últimos años. Por el futuro previsible, Argentina eligió el caballo al que apostar en un escenario mundial que intenta encontrar un nuevo equilibrio.
Los cables
Argentina
Tras la elección del domingo, se consolida la posición legislativa del presidente. Mientras que en diputados prácticamente duplicó las bancas para su partido, en el senado las triplicó (de 37 a 80, y de 6 a 18). Por otra parte, el principal partido opositor mantuvo su número de bancas en diputados y vio reducidas las del senado (99 en diputados y de 34 a 28 en el senado).
Considerando que los demás partidos que tienen algún nivel de relevancia, de tener que optar, tienden a preferir al actual oficialismo; que de las bancas del peronismo (permítaseme el difuso descriptor) en ocasiones encontramos votos rebeldes y, por último, que los monobloques, independientes u otros bloques no incluidos en los principales partidos tienden a ser negociables elección a elección (con ventaja para el oficialismo de turno), encontramos un escenario que deja muy bien parado al oficialismo.
En lo que refiere a política exterior, creo que lo que vamos a ver es una facilidad (aunque tampoco hubo mucha resistencia los últimos dos años) para continuar con esta suerte de alineamiento bobo con Estados Unidos. Y digo bobo, no porque no pueda ser una decisión válida, sino porque no estamos viendo una cuota mínima de pragmatismo que permita ver retornos para el país de esta relación. Los Estados Unidos son un aliado que opera sobre la idea de que es un juego de suma cero. Esto lo vuelve una amistad peligrosa si no tenemos alguna garantía de retornos, por lo menos.
Nvidia y OpenAI
La semana pasada escribí sobre las perspectivas económicas globales que tiene el FMI y cómo se apoya en la IA parte de lo más positivo de su perspectiva. Dicho de otra forma, la IA como industria está moviendo muchísimo dinero.
Nvidia y OpenAI anunciaron en septiembre pasado planes para desplegar hasta 10 gigavatios de capacidad de centros de datos orientados a entrenar y operar modelos de próxima generación. Se cree que esa magnitud de poder de cómputo apunta a habilitar aplicaciones industriales. Más allá de modelos de lenguaje o generación de imagen/video, están pensando en logística, manufactura y gestión de cadenas de suministro.
El impacto que podría tener una adopción exitosa de la IA en lo que son cadenas de suministro es el de anticipar cuellos de botella, redirigir flujos comerciales y optimizar inventarios en tiempo real. Todo esto permitiría pensar una nueva frontera de eficiencia, con el consecuente aumento de productividad y del PBI mundial. Por otra parte, levanta alarmas respecto de lo que implica en cuanto a la dependencia tecnológica y la concentración de poder.

¿En qué se apoya el poder?
Este año fue una grata sorpresa encontrar que el newsletter de internacionales de Cenital estaría bajo la pluma de Federico Merke. Y, sinceramente, no hubo una sola semana que no fuera un placer leerlo. Toda esta introducción preambula un robo de tema, pero que genuinamente me pareció interesante compartirlo.
Bruce Bueno de Mesquita (mirá lo que es ese nombre para ser profesor en la NYU) es uno de los desarrolladores de la teoría del selectorado. La misma plantea que todo sistema político está compuesto por tres grupos: la población (la gente), el selectorado (manera elegante de decir: quienes tienen derecho a participar en la elección del líder) y la coalición ganadora, un subgrupo del selectorado que es instrumental en sostener al líder en el poder.
Si uno imagina una escala que define a los gobiernos entre democráticos y autoritarios, podríamos pensar que en el primer caso la coalición ganadora es muy amplia y en el segundo es muy reducida. En el primer caso, un líder que quiera perpetuarse realizará obras públicas que satisfagan a las mayorías, mientras que en el segundo repartirá prebendas a los actores clave de los que depende.
De esto se desprende que: la lealtad de la coalición ganadora se compra —y con esto me refiero a que depende de recursos materiales, nadie es sostenido por convicción ideológica (por lo menos en esta mirada)— y lo segundo es que esta idea de un pueblo que se alza no es causa de un cambio de régimen, sino síntoma de un líder que ya se quedó sin suficiente apoyo.
Me parece importante retomar la idea del peso de los recursos materiales y agregar el hecho de que pesa el miedo. O, para ser más precisos, el miedo se refiere al cálculo. Quienes forman parte de esta coalición ganadora calculan si les conviene seguir firmes, desertar o incluso darse vuelta. Calculan porque no quieren tomar una decisión equivocada (léase, que los deja en el bando de los perdedores).
Como teoría no pinta, necesariamente, un panorama alentador para las explosiones democráticas de las grandes masas y últimamente la realidad parece darle la razón. Aunque la verdad es que son épocas y quién sabe, quizás la realidad encaje mejor en los próximos meses con teorías que valoren el alineamiento ideológico. Todo puede pasar.
Buena semana.

