Buenos días,
¿Cómo están? No hace falta mencionar que las hostilidades entre Israel e Irán, y el posterior involucramiento de los Estados Unidos se están llevando la marca de lo más hablado en el escenario mundial. Voy a prescindir de la referencia directa a la coyuntura en el Medio Oriente por ahora, pero es posible que sea inescapable en las próximas semanas.
Los cables
Italia, Alemania y el oro
Vía [Financial Times]. En medio de un aumento de tensiones globales, y lo que se percibe como ataques de Trump a la Reserva Federal, Alemania e Italia están encontrando mayor presión para repatriar el oro que poseen a resguardo en los Estados Unidos.
El fin del patrón oro en 1971 no significó que los Estados se deshicieran de sus reservas. Después del mismo EE. UU., Alemania e Italia son hoy el segundo y tercer tenedor de oro en el mundo, con 3352 y 2452 toneladas respectivamente. Además, ambos poseen arriba de un tercio de sus reservas en la Reserva Federal de la Ciudad de Nueva York. Esto es así tanto por razones históricas, como por la facilidad de poder vender el oro si fuera necesario, ya que Nueva York es uno de los centros más importantes de comercio de este metal.
La política de Trump y la incertidumbre creciente en el ámbito global han generado un espacio para debatir en estos países si no es hora de repatriar esas reservas. Post segunda guerra, la bonanza comercial de ciertos países europeos los llevó a aumentar su reserva de oro, y a resguardarlo en los EE. UU. en parte temiendo hostilidades desde la Unión Soviética.
En el caso alemán, presiones de la sociedad civil llevaron a que en 2013 el Banco Central decida tener en Alemania la mitad de sus reservas de oro, trayendo reservas desde París y Nueva York. Actualmente queda el 37% de las reservas alemanas de oro en EE. UU. y políticos de distintas fuerzas comienzan a expresar apoyo a una medida de este tipo.
Por su parte, la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, llegó al poder con una campaña que, entre otras cosas, proponía repatriar las reservas de oro italianas. Pero desde su ascenso al poder ha cultivado una buena relación con su par americano y retirar todo el oro súbitamente podría comprometer los buenos términos. No hay que olvidar el actual contexto de la guerra comercial y la necesidad de negociar las tarifas impuestas por el mismo Trump.
En resumen, si bien no hay ninguna medida concreta que busque repatriar súbitamente las reservas de estos países, las presiones aumentan y los argumentos en favor del estado actual de las cosas parecen debilitarse.
Haití
La espiral de violencia que sume a Haití desde hace años abre una nueva dimensión. El año pasado algunas de las bandas se unieron formando Viv Ansanm, y actualmente controlan un 80% de la capital, financiándose con extorsiones y secuestros. Buscando restablecer la seguridad, en marzo se anunció la utilización de drones para luchar contra las bandas.
Muchos haitianos recibieron la noticia de manera positiva. Lo ven como parte de una ofensiva que sirve para evitar que la capital caiga y esperan que pronto les permita recuperar un atisbo de normalidad. Por otra parte, hay muchas preocupaciones por la poca transparencia en la que se está operando, donde no se sabe a quién se ataca o con qué criterio se seleccionan los objetivos. Además, si bien se contabilizan como unos 300 pandilleros muertos, no existe ni recuperación de territorio ocupado ni evidencia de que se haya alcanzado a alguno de los líderes.
Incluso la misma Real Policía Montada Canadiense, quien proveyó los drones y el entrenamiento para usarlos, levantó varias objeciones. En principio, porque para entregar los drones el gobierno se había comprometido a no utilizarlos para matar personas, y porque el grupo de tareas creado por el gobierno carece de "autoridades legales". Es decir que no existe un responsable claro por lo que dicho grupo haga.
Desde una perspectiva legal, no existe una declaración oficial de conflicto armado que permita llevar a cabo estas acciones. En rigor, la infraestructura política de Haití se encuentra actualmente muy golpeada, por lo que dicho tipo de declaraciones tendría cierta dificultad legitimándose. En ausencia de un marco legal que contemple esta iniciativa, lo que las autoridades están llevando a cabo son más bien ejecuciones sumarias sin un claro criterio, arriesgando un empeoramiento de una situación, de por sí, ya bastante mala.

Alta política, bajas pasiones.
Cómo dije no voy a tocar la coyuntura de manera directa. Pero no por eso voy a privarme de usarla para hablar de algunas cosas. A los bombardeos cruzados entre Israel e Irán se sumó un intercambio de explosivos entre Irán y los Estados Unidos. En todo este ballet asoma la figura de los respectivos líderes de estos países, que con sus declaraciones narran y enmarcan los sucesos.
El rol de estos personajes es permanentemente discutido. Cualquiera que intenta abrir esas cajas negras realistas que son los Estados, no puede negar que hay por lo menos una impronta del estilo que se desprende de quienes están a la cabeza. A menudo, la dimensión psicológica de actores clave funciona como un filtro entre presiones sobre los tomadores de decisiones y las decisiones efectivamente tomadas.
Retomando momentáneamente el caso coyuntural, en un texto reciente Federico Merke (en el newsletter de internacionales de Cenital) destacaba que Trump, Netanyahu y Khamenei estaban en el ocaso de sus carreras, lo que los pone a pensar en su legado. Ya sea conseguir aquel hito por el que se los recuerde, o -irónicamente- esquivar ese hito por el que se los podría recordar. Así como Trump preferiría ser el líder norteamericano que terminó con el programa nuclear iraní (y no “ese que era naranja”), no creo que Khamenei quisiera ser el Ayatollah bajo el que cayó el régimen.
La dimensión que cobra una persona cuando es tapa de diarios internacionales, a menudo hace olvidar que las pasiones humanas son, más o menos, las de siempre. No es que no haya racionalidad, pero se debe ser precavido y no caer cómodamente en la idea de una racionalidad articulada a un fin ‘objetivamente’ definido. La dimensión del sentido es algo que en los humanos relativiza la supervivencia; en parte me referí a esto la edición pasada.
Desde ya que la singularidad de un actor no alcanza para predecir las decisiones de política exterior de un Estado, pero definitivamente (y más si son actores clave) deben tomarse en cuenta. Y sobre esto hay que tener en cuenta que las personas son falibles y que la miseria humana no se lima ni con premios ni con responsabilidades.
Hasta acá por hoy, excelente semana.Block Quote. Delete if not used.

