Buenos días,
Semana a semana parecen repetirse los mismos temas: Estados Unidos cambia su relación con el mundo. Sus principales rivales buscan adaptarse a este cambio mientras lidian con sus respectivos entornos regionales. Ucrania continúa combatiendo contra Rusia, e Israel mantiene su ofensiva sobre Palestina. Tengamos la tranquilidad de que la semana que viene, desafortunadamente, las cosas no cambiarán tanto en lo fundamental, lo que nos permite ocuparnos de otras cosas.
Los cables
China - Filipinas
La República Popular China aplicó sanciones a un senador de Filipinas, Francis Tolentino, con motivo de "su conducta atroz" respecto a las disputas territoriales en el Mar de la China Meridional. Las sanciones llegan al otro día de que el senador Tolentino terminara su mandato; durante este intentó promover leyes para definir la zona de influencia marítima, lo que desafía los reclamos territoriales de China.
En concreto, Filipinas y la RPC tienen una disputa por una serie de islas y zonas (con sus respectivos recursos naturales). En 2016, un arbitraje internacional dijo que el reclamo chino carecía de fundamentos, pero China no reconoce el arbitraje.
Bastante clara queda la postura de China cuando un vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores declaró que "debe haber un precio que pagar por dañar los intereses de China". Por su parte, el senador indicó que esta sanción sería como una "medalla de honor" y que continuaría peleando por aquello que corresponde a su país.
Unión Europea y minerales críticos
Un borrador de la Comisión Europea, que vio el Financial Times, anticipa el llamado de la Unión Europea a sus miembros para abastecer depósitos de emergencia de tierras raras y otros minerales que considera críticos, además de kits de reparación para cables y tuberías de gas submarinas. También se indica que deben tener reservas de comida, medicina y hasta combustible nuclear.
Citando el aumento de tensiones geopolíticas, el cambio climático y amenazas híbridas y cibernéticas, la Comisión considera que es necesario contar con la capacidad de recuperarse en caso de disrupciones en el suministro energético o de la fibra óptica.
En un reporte comisionado por la UE al expresidente de Finlandia, este dijo que la seguridad debería considerarse un bien público y deberían establecerse reservas que permitan tener niveles mínimos de preparación para situaciones de crisis, como un conflicto armado o disrupciones severas de las cadenas globales de valor.
La Comisión encuentra que el acuerdo entre los miembros sobre qué es lo esencial es "limitado", por lo que primero buscará establecer una "red de reservas" que permita comenzar a coordinar los esfuerzos de los países miembros.
El documento podría cambiar antes de llegar a su versión final, que se estima se conocerá la próxima semana.
Unión Europea y la AI Act
La AI Act se propuso por la Comisión Europea en 2021 para regular el desarrollo y el uso de la inteligencia artificial en los países miembros, y garantizar que sea "transparente, ética y segura". Se viene implementando por etapas, que comenzaron en agosto pasado, pero ya tiene previsiones suspendidas hasta resolver aspectos contenciosos.
En este contexto, ejecutivos de 44 compañías europeas, entre las que se encuentran Airbus y BNP Paribas, enviaron una carta a la presidenta de la Comisión solicitando que se postergue la implementación por dos años, y que se revisen algunos aspectos. En la carta advierten que regulaciones que no terminan de estar del todo claras o que se solapan amenazarían la competitividad europea. La carta dice que de implementarse las regulaciones tal como están en la fecha, pondrían en riesgo las ambiciones europeas respecto de la IA; esto representaría una amenaza para el desarrollo de los "campeones europeos" y la capacidad de la industria en su conjunto de desplegar inteligencia artificial de forma globalmente competitiva. La referencia a los "campeones europeos" hace referencia a la EU AI Champions Initiative: un cuerpo que reúne a 110 empresas del continente.
Por su parte, muchas startups y emprendedores del mundo tech (y el capital de riesgo que los respalda) también escribieron su carta, donde expresaron preocupación por la implementación de la ley, ya que hay poca claridad respecto de las normas de uso de modelos generales. Temen que sea dificultoso navegar las distintas implementaciones regulatorias que cada estado en la UE aplique, y que esto les dé ventaja a grandes compañías (con grandes bolsillos y varios abogados).
Otro punto problemático es la preocupación de varios de que un panorama regulatorio complejo desincentive la implementación de sistemas de IA y esto los ponga en desventaja contra la competencia desde China.

Aceleración, lucro, regulación.
Respecto al AI Act de la Unión Europea, me pareció un buen ejemplo del problemón que surge cuando intentas regular un fenómeno nuevo. Evidentemente hay un argumento a favor de querer regular una actividad que usufructúa "nuestros datos" y que evidentemente tiene un potencial enorme. Potencial para hacer dinero, y potencial para regular la cotidianidad de las personas.
También es bastante obvio que tiene que haber un equilibrio entre el bien común (protección y transparencia de los datos) y el privado (desarrollo de capacidad técnica y competencia). Esta última es necesaria porque aunque uno no desarrolle su versión de la última tecnología, es importante tener gente capacitada que pueda informar a los tomadores de decisión.
Digo que es obvio, pero tal vez no lo sea tanto. Aquí, admito, se filtran valores y posiciones propias. Pero es verdad que la tecnología (internet, las IA) es parte de la cotidianidad y su integración se da a tal velocidad que es difícil pensar en una adopción “saludable” (sin ir más lejos, creciente uso de chat gpt por estudiantes con cada vez peor capacidad para comprender texto).
Al mismo tiempo, en un estado democrático que vela por la seguridad de sus ciudadanos, un poco lo que se espera es que esos ciudadanos no tengan que preocuparse por la adopción. Deberían poder confiar en que el Estado se ocupe de regularla. Pero esto deja un espacio que, si no lo ocupa el interés de la ciudadanía (en esta época ya bastante estirado), sí lo va a ocupar el de otros actores (con prioridades distintas).
En fin, vemos repetirse con la IA un problema de la época, donde los sistemas legislativos y jurídicos se ven desbordados por la acelerada irrupción de la tecnología en lo cotidiano.
Que tengan buena semana.

